La enfermedad de Paget extramamaria (EMPD) de la vulva es un tipo de cáncer de piel poco frecuente y de crecimiento lento que se origina en las células glandulares de la superficie de la piel de la vulva. Se clasifica como cáncer in situ cuando las células tumorales permanecen en la capa superior de la piel (la epidermis), lo que significa que aún no se han diseminado a tejidos más profundos ni a otras partes del cuerpo. En un menor porcentaje de casos, las células tumorales se extienden al tejido subyacente, y la enfermedad se denomina enfermedad de Paget extramamaria invasiva.
La mayoría de los casos corresponden a EMPD primaria , lo que significa que el tumor se origina en la vulva. Con menor frecuencia, la EMPD secundaria representa la diseminación a la piel vulvar desde otro cáncer cercano, como un cáncer de recto, ano, vejiga o cuello uterino. Distinguir entre EMPD primaria y secundaria es importante, ya que modifica tanto el proceso diagnóstico como el plan de tratamiento.
Este artículo le ayudará a comprender qué significa este diagnóstico en su informe de patología, qué significa cada término y por qué es importante para su atención médica.
¿Qué causa la enfermedad de Paget extramamaria?
La causa exacta de la EMPD primaria no se conoce por completo. Se cree que las células tumorales se originan a partir de células glandulares asociadas a las glándulas sudoríparas de la piel vulvar y comparten algunas características con las células que recubren los conductos mamarios. Varios factores están asociados al desarrollo de la EMPD:
- Edad avanzada — La EMPD se diagnostica con mayor frecuencia en pacientes posmenopáusicas de entre 60, 70 y 80 años. Es poco común en pacientes más jóvenes.
- sexo femenino — La vulva es la localización más frecuente de la EMPD en mujeres, representando la gran mayoría de los casos femeninos.
- Tumores malignos internos subyacentes — En la EMPD secundaria, las células tumorales en la piel vulvar representan la diseminación de un cáncer originado en un órgano cercano, con mayor frecuencia el recto, el ano, la vejiga o el cuello uterino. Identificar o descartar un cáncer interno subyacente es fundamental para evaluar cualquier nuevo diagnóstico de EMPD.
- Otras anomalías de los apéndices cutáneos — Dado que la EMPD se origina en las células glandulares de la piel, es posible que contribuyan factores que afectan a estas glándulas, aunque no se han identificado causas específicas.
La EMPD no es causada por la infección del virus del papiloma humano (VPH) y no es contagiosa. No existen factores de riesgo relacionados con el estilo de vida claramente establecidos.
¿Cuáles son los síntomas?
La EMPD suele desarrollarse lentamente a lo largo de los años y puede parecerse a afecciones cutáneas comunes, lo que a veces retrasa el diagnóstico. Los síntomas más comunes incluyen:
- Picazón persistente — El síntoma más común es el picor persistente en la vulva que no mejora con los tratamientos habituales.
- Manchas rojas, parecidas al eccema — La piel afectada suele presentar enrojecimiento, descamación y ligeras protuberancias. Algunas zonas pueden verse blancas o tener un patrón de "fresas con crema" de color rojo y blanco.
- Ardor o dolor — Molestias en la zona afectada, que a veces empeoran con la fricción, la micción o la actividad sexual.
- Costra o rezumante — La superficie de la piel puede agrietarse, supurar o cubrirse de costras.
- Sangrado — Puede producirse un ligero sangrado, especialmente si la piel está arañada.
- Un bulto o un área engrosada — En casos más avanzados, la piel afectada puede engrosarse, elevarse o ulcerarse notablemente. Un nuevo bulto en la ingle puede indicar que la enfermedad se ha extendido a un ganglio linfático en casos invasivos.
Dado que la EMPD puede simular eccema, dermatitis o infecciones por hongos, los pacientes suelen recibir tratamiento para estas afecciones durante meses o años antes de que una biopsia permita obtener el diagnóstico correcto. Cualquier cambio en la piel vulvar que no mejore tras varias semanas de tratamiento tópico estándar debe evaluarse mediante una biopsia.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
El diagnóstico de EMPD se realiza cuando un patólogo examina una muestra de piel vulvar al microscopio . La muestra se obtiene generalmente mediante una pequeña biopsia de la zona afectada durante una consulta médica. Si se confirma la EMPD mediante biopsia, se suele extirpar quirúrgicamente toda la zona afectada mediante una escisión local amplia o vulvectomía, lo que permite al patólogo evaluar la extensión total de la enfermedad y los márgenes quirúrgicos.
Debido a que las células anormales en la EMPD pueden asemejarse a las de otros cánceres de piel, el patólogo casi siempre realiza pruebas adicionales, como la inmunohistoquímica, para confirmar el diagnóstico y distinguir la EMPD primaria de la secundaria. El patrón típico en la EMPD primaria incluye:
- Indicadores positivos — La citoqueratina 7 (CK7), la proteína 15 del líquido de la enfermedad quística mamaria (GCDFP-15), la mucina (MUC1), el antígeno carcinoembrionario (CEA) y el antígeno de membrana epitelial (EMA) suelen ser positivos en las células tumorales.
- Marcadores negativos — Las pruebas de citoqueratina 20 (CK20), p63, S100, HMB-45 y Melan-A suelen ser negativas, lo que ayuda a descartar otros diagnósticos como el carcinoma de células escamosas o el melanoma.
- Marcadores que distinguen la EMPD primaria de la secundaria — La EMPD secundaria suele presentar un patrón de tinción diferente que refleja el origen del cáncer subyacente. Por ejemplo, si las células son positivas para CK20 y CDX2, la enfermedad podría representar una diseminación de un cáncer colorrectal. La tinción positiva para uroplaquina o GATA3 podría sugerir una diseminación de un cáncer urotelial (de vejiga).
Cuando se diagnostica EMPD de la vulva, a menudo se realizan pruebas adicionales para detectar un posible cáncer interno asociado. Estas suelen incluir una colonoscopia, una cistoscopia (un examen de la vejiga) y una prueba de detección de cáncer de cuello uterino, especialmente si el patrón de tinción sugiere una posible enfermedad secundaria o si la paciente presenta un mayor riesgo según sus antecedentes médicos.
¿Cómo se ve la enfermedad de Paget extramamaria bajo el microscopio?
Bajo el microscopio, la EMPD tiene una apariencia característica:
- células de Paget — El tumor está formado por células grandes y redondas (llamadas células de Paget) con abundante color rosa pálido o claro. citoplasma y un gran núcleo que a menudo contiene un nucléolo visible.
- Distribución dispersa dentro de la epidermis — Las células de Paget suelen estar dispersas como células individuales o pequeños grupos por toda la epidermis (la capa superior de la piel vulvar), aunque a menudo se concentran más en las capas inferiores.
- Cambios en la piel de fondo — La piel circundante suele mostrar cambios reactivos, como engrosamiento de la epidermis y un leve infiltrado inflamatorio en el tejido subyacente.
- Confinamiento a la epidermis (enfermedad in situ) — Cuando la EMPD no es invasiva, las células de Paget permanecen dentro de la epidermis y no se extienden por debajo de la membrana basal.
- Extensión a tejidos más profundos (enfermedad invasiva) — En la EMPD invasiva, las células de Paget atraviesan la membrana basal y se extienden hacia la dermis o, con menos frecuencia, hacia el tejido subcutáneo.
Invasión
El término invasión se refiere al desplazamiento de las células tumorales desde su lugar de origen (la epidermis, en la EMPD) hacia las capas más profundas de la piel (la dermis o el tejido subcutáneo). La distinción entre EMPD in situ e invasiva es de vital importancia, ya que modifica tanto el pronóstico como las opciones de tratamiento.
- EMPD in situ — Las células de Paget se localizan en la epidermis y, por definición, no pueden diseminarse a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes. La EMPD in situ es la forma más común de la enfermedad, y el pronóstico es excelente con una extirpación quirúrgica adecuada, aunque las recidivas son frecuentes.
- EMPD invasivo — Las células de Paget han invadido la dermis o los tejidos más profundos. Una vez que se produce la invasión, el cáncer puede diseminarse a los ganglios linfáticos (generalmente a los ganglios inguinales) y a órganos distantes. La profundidad de la invasión (que suele medirse en milímetros) es importante: los tumores que invaden más de 1 mm en la dermis tienen mayor probabilidad de diseminarse.
Su informe de patología indicará si su EMPD es in situ o invasiva y, en caso de ser invasiva, describirá la profundidad de la invasión.
Márgenes quirúrgicos
El margen es el borde de corte del tejido extirpado durante la cirugía. El patólogo examina todos los márgenes al microscopio para determinar si hay células de Paget presentes en los bordes de corte de la muestra.
- Margen negativo — No se observan células de Paget en el borde de corte del tejido. La mayoría de los informes también describen la distancia a la que se encuentran las células de Paget más cercanas del margen, generalmente en milímetros.
- Margen positivo — Las células de Paget se extienden hasta el borde del tejido cortado. Esto significa que pueden quedar algunas células anormales, lo que aumenta el riesgo de que la enfermedad reaparezca en la misma zona.
Los márgenes son especialmente importantes en la EMPD porque la enfermedad suele extenderse mucho más allá de lo visible a simple vista. Las lesiones microscópicas aisladas (pequeños islotes de células de Paget más allá del borde aparente de la lesión) pueden dar lugar a márgenes positivos incluso cuando la cirugía parece haber extirpado toda el área visible. Esta es una de las razones por las que la EMPD tiene una tasa de recurrencia relativamente alta. Cuando los márgenes son positivos, el equipo suele considerar un tratamiento quirúrgico adicional.
Ganglios linfaticos
Los ganglios linfáticos son pequeños órganos inmunitarios que filtran el líquido que regresa de los tejidos del cuerpo. La evaluación de los ganglios linfáticos solo es relevante en la EMPD invasiva, ya que la enfermedad in situ no puede diseminarse a los ganglios linfáticos. Cuando hay invasión y su profundidad es mayor de 1 mm, o cuando existen otras características de alto riesgo, el equipo puede considerar la extirpación de uno o más ganglios linfáticos en la ingle para buscar una posible diseminación.
La vulva drena primero en los ganglios linfáticos inguinales de la ingle. En casos de EMPD invasiva, se puede considerar una biopsia del ganglio centinela o una disección ganglionar inguinofemoral más extensa. El informe de patología describe el número de ganglios linfáticos examinados, el número de ganglios que contienen células tumorales, el tamaño de los depósitos tumorales y si las células tumorales han traspasado la pared externa de un ganglio linfático hacia el tejido circundante (un hallazgo denominado extensión extraganglionar , que se asocia con un mayor riesgo de recurrencia).
Pruebas de biomarcadores y moleculares
Las pruebas de biomarcadores son de suma importancia en la EMPD invasiva, recurrente o metastásica, donde los resultados ayudan a determinar la elegibilidad para terapias sistémicas específicas.
HER2
HER2 (receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano) es una proteína que algunas células cancerosas producen en cantidades superiores a lo normal. HER2 se sobreexpresa en aproximadamente el 30 al 60 % de los casos de EMPD, y la tasa es mayor en tumores invasivos y metastásicos. La prueba de HER2 se realiza mediante inmunohistoquímica y, en casos dudosos, se confirma con hibridación in situ (FISH o CISH). Cuando HER2 se sobreexpresa (un resultado 3+ por inmunohistoquímica o un resultado positivo de hibridación in situ), el equipo puede considerar la terapia dirigida a HER2 con fármacos como el trastuzumab. La terapia dirigida a HER2 puede ser una opción importante para la enfermedad invasiva o recurrente que no ha respondido a otros tratamientos.
Receptor de andrógenos y otros marcadores
El receptor de andrógenos es positivo en una proporción considerable de casos de EMPD, y existe un creciente interés en la terapia dirigida al receptor de andrógenos para la enfermedad avanzada. Otros marcadores, incluidos los implicados en las vías de reparación del ADN, se están estudiando como posibles dianas terapéuticas. El papel de estas pruebas está evolucionando y no todas forman parte de la práctica clínica habitual.
¿Cuál es el pronóstico?
El pronóstico de la EMPD depende principalmente de si la enfermedad es in situ o invasiva en el momento del diagnóstico, y de si existe algún cáncer interno subyacente.
- La EMPD in situ tiene un pronóstico excelente. Las células no pueden diseminarse a los ganglios linfáticos ni a órganos distantes, y la supervivencia generalmente no se ve afectada por la enfermedad en sí. Sin embargo, la recurrencia tras la extirpación quirúrgica es frecuente (se ha notificado en aproximadamente un tercio de los pacientes), ya que las lesiones microscópicas salteadas suelen extenderse más allá de la enfermedad visible.
- La EMPD invasiva conlleva un riesgo significativamente mayor. El pronóstico depende de la profundidad de la invasión, la afectación de los ganglios linfáticos y el estado de HER2. Los tumores con una profundidad de invasión de 1 mm o menos y ganglios linfáticos negativos tienen un pronóstico favorable. Una mayor profundidad de invasión, un mayor tamaño, la afectación de los ganglios linfáticos y la extensión extraganglionar se asocian con peores resultados.
- El pronóstico de la EMPD secundaria está determinado en gran medida por el estadio del cáncer interno subyacente (como el cáncer colorrectal, urotelial o cervical) y no por la EMPD en sí.
Diversas características del informe patológico influyen en la probabilidad de recurrencia:
- Estado del margen — Los márgenes negativos se asocian con un menor riesgo de recurrencia. Los márgenes positivos, o las células de Paget cercanas al margen, aumentan el riesgo.
- Enfermedad multifocal — La EMPD suele afectar a varias zonas distintas de la vulva, lo que aumenta la probabilidad de recurrencia incluso después de una extirpación completa.
- Profundidad de la invasión (cuando está presente) — Una invasión más profunda se asocia con un mayor riesgo de propagación.
- Afectación de los ganglios linfáticos — La presencia de células tumorales en los ganglios linfáticos empeora sustancialmente el pronóstico.
- Estado de HER2 — La sobreexpresión de HER2 se asocia con un comportamiento más agresivo, pero también puede identificar a pacientes que pueden beneficiarse de la terapia dirigida a HER2.
¿Qué sucede después de este diagnóstico?
Una vez diagnosticada la EMPD de la vulva, el equipo de oncología ginecológica discutirá las opciones de tratamiento con la paciente. Las decisiones dependen de si la enfermedad es in situ o invasiva, la extensión de la afectación, la edad y el estado de salud general de la paciente, y si se identifica un cáncer interno subyacente.
Entre las opciones que el equipo podría considerar se incluyen:
- Escisión local amplia — El abordaje quirúrgico estándar para la EMPD consiste en una escisión local amplia de la zona afectada, con un margen generoso de piel circundante de aspecto normal. El objetivo es eliminar toda la enfermedad visible y cualquier lesión microscópica discontinua.
- Cirugía micrográfica de Mohs — Se trata de una técnica quirúrgica especializada en la que el tejido se examina al microscopio durante la intervención, lo que permite al cirujano confirmar que los márgenes están libres de tumor antes de finalizar el procedimiento. La cirugía de Mohs puede aumentar la probabilidad de obtener márgenes negativos en la enfermedad de Paget extramamaria.
- Repetir la escisión en caso de márgenes positivos. Cuando los márgenes son positivos, el equipo puede considerar la posibilidad de repetir la escisión para confirmar la extirpación completa.
- Crema tópica de imiquimod — El imiquimod es una crema inmunoactivadora que se utiliza como alternativa no quirúrgica para la EMPD in situ, especialmente en pacientes que no pueden someterse a cirugía o que presentan lesiones pequeñas o recurrentes. Las tasas de respuesta varían y la recurrencia es frecuente.
- Terapia fotodinámica y terapia láser — Ambas son opciones no quirúrgicas que se han utilizado en pacientes seleccionados con enfermedad in situ. Su papel generalmente se limita a situaciones clínicas específicas.
- Radioterapia - Puede considerarse para pacientes que no son candidatos a cirugía, para casos seleccionados con márgenes positivos o para enfermedades invasivas con características de alto riesgo.
- Terapia sistémica para la enfermedad invasiva o metastásica — En casos de enfermedad invasiva diseminada o recurrente tras tratamiento local, el equipo de oncología médica analiza las opciones sistémicas. La terapia dirigida a HER2 (como el trastuzumab) es una opción particularmente importante cuando el tumor es HER2 positivo. También se puede hablar de la quimioterapia convencional y la participación en ensayos clínicos.
- Detección de cánceres internos asociados — Dado que la EMPD de la vulva puede ser secundaria o estar asociada con cánceres de órganos internos cercanos, su equipo médico normalmente hablará sobre pruebas de detección como la colonoscopia, la cistoscopia y la prueba de detección de cáncer de cuello uterino, especialmente en el momento del diagnóstico.
Debido a la alta tasa de recurrencia de la EMPD, es fundamental un seguimiento a largo plazo con un médico especialista en enfermedades vulvares. La vigilancia suele incluir exploraciones vulvares periódicas y una evaluación inmediata de cualquier síntoma nuevo o cambio visible.
Preguntas para hacerle a su médico
- ¿Mi EMPD se consideró in situ (no invasivo) o invasivo?
- Si fue invasiva, ¿qué tan profunda fue la invasión y se vieron afectados los ganglios linfáticos?
- ¿La EMPD era primaria o secundaria?
- ¿Los márgenes quirúrgicos fueron negativos o positivos?
- ¿Se realizó la prueba HER2 y, en caso afirmativo, cuál fue el resultado?
- ¿Qué pruebas adicionales necesitaré para detectar un cáncer interno asociado (colonoscopia, cistoscopia, prueba de detección de cáncer de cuello uterino)?
- ¿Qué opciones de tratamiento me propondría basándose en mis hallazgos?
- Si tengo márgenes positivos, ¿recomendaría una nueva cirugía, crema de imiquimod u otro enfoque?
- ¿Qué probabilidades hay de que mi EMPD reaparezca después del tratamiento?
- ¿Con qué frecuencia necesitaré exámenes de seguimiento y en qué consistirán?
- ¿Qué síntomas debo vigilar entre las visitas programadas?
- ¿Me recomiendas algún tratamiento tópico o rutina de cuidado de la piel?
- ¿Debo consultar con un especialista en enfermedades vulvares o con un equipo multidisciplinario para recibir atención continua?
- ¿Existen ensayos clínicos disponibles que puedan ser adecuados para mi situación?
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