29 de Abril, 2026
Un absceso es una acumulación localizada de pus —un líquido espeso compuesto por células muertas, detritos y células inmunitarias— que se forma dentro del tejido corporal. Se produce cuando el sistema inmunitario del cuerpo desencadena una respuesta intensa a una lesión, infección u otra fuente de irritación, y las células que responden se acumulan más rápido de lo que pueden eliminarse. Un absceso no es un tipo de cáncer, pero a veces puede encontrarse junto con otras afecciones en una muestra patológica. Encontrar un absceso en su informe le indica a su médico que el sistema inmunitario estaba reaccionando activamente a algo en el tejido en el momento en que se tomó la muestra.

Los abscesos pueden formarse por diversas razones. Si bien la infección es una causa común, no todos los abscesos son infecciosos:
Cuando un patólogo examina al microscopio un tejido con un absceso, el hallazgo más destacado es una densa acumulación de neutrófilos , un tipo de glóbulo blanco que acude rápidamente a los sitios de infección o lesión y ayuda a descomponer el material dañino. Estos neutrófilos suelen estar rodeados de tejido muerto y restos celulares. Dependiendo de la causa, también pueden estar presentes otras células inmunitarias, como macrófagos o linfocitos . En algunos casos, se pueden observar bacterias u hongos directamente en el tejido, lo que ayuda a identificar la causa del absceso.
En un informe de patología, un absceso significa que el sistema inmunitario estaba reaccionando a alguna anomalía en el tejido en el momento de la toma de la muestra. El hallazgo en sí es una descripción de lo observado; el patólogo también buscará indicios sobre la causa subyacente, como signos de infección, una estructura obstruida o una afección asociada como la inflamación.
La importancia de un absceso depende completamente de su causa y ubicación. Algunos abscesos se tratan fácilmente con antibióticos o drenaje. Otros pueden indicar una afección subyacente, como la enfermedad de Crohn, una glándula salival obstruida o un órgano perforado, que requiere una investigación o tratamiento más exhaustivo. Su médico utilizará los resultados de la anatomopatología junto con su historial clínico para determinar los pasos a seguir más adecuados.
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