La endometrio Es la fina capa de tejido que recubre el interior del útero. Su función principal es preparar y dar soporte al embarazo. Si un óvulo fecundado se adhiere al endometrio, este tejido le proporciona nutrientes y riego sanguíneo para su crecimiento.

El endometrio se compone de dos partes principales:
glándulas endometriales, que son pequeñas estructuras tubulares revestidas por células epiteliales que producen moco y otros fluidos.
Estroma, que es el tejido de sostén entre las glándulas. Contiene vasos sanguíneos, células inmunitarias y tejido conectivo que ayudan a nutrir y sostener las glándulas.
Juntos, las glándulas y el estroma forman un tejido dinámico que responde a los cambios hormonales a lo largo de los años reproductivos de una persona.
El endometrio responde a las hormonas, lo que significa que crece y cambia en función de los niveles de estrógeno y progesterona que producen los ovarios durante cada ciclo menstrual. Estos cambios preparan el útero para un posible embarazo y se repiten mensualmente hasta la menopausia. El ciclo tiene tres fases principales.
Estos cambios ocurren cada mes desde la pubertad hasta la menopausia, excepto durante el embarazo.
Después de la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógeno y progesterona. Sin estas hormonas, el endometrio se vuelve delgado e inactivo, una condición llamada endometrio atrófico. Este es un cambio normal y explica por qué la menstruación se detiene después de la menopausia.
El endometrio puede verse afectado por desequilibrios hormonales, inflamación o crecimiento anormal. Algunas afecciones comunes incluyen:
Hiperplasia endometrial: Las glándulas crecen y se multiplican más de lo normal, lo que provoca el engrosamiento del revestimiento. Esto suele deberse a un exceso de estrógeno sin suficiente progesterona.
Pólipo endometrial: Un pequeño crecimiento formado por glándulas y estroma que puede causar sangrado irregular.
Carcinoma endometrial: Cáncer que se desarrolla a partir de las células glandulares del endometrio, a menudo después de un período de hiperplasia o desequilibrio hormonal.
Endometritis: Inflamación del endometrio, a menudo causada por una infección.
Endometrio atrófico: Adelgazamiento del endometrio después de la menopausia debido a niveles bajos de hormonas.
La exposición prolongada al estrógeno sin suficiente progesterona puede provocar un crecimiento excesivo del endometrio. Esto aumenta el riesgo de desarrollar hiperplasia endometrial o, con el tiempo, carcinoma endometrial.
Las causas comunes incluyen:
Síndrome de ovario poliquístico (SOP): Una condición hormonal que impide la ovulación regular.
Obesidad: El tejido graso convierte otras hormonas en estrógeno, aumentando los niveles de estrógeno en el cuerpo.
Terapia hormonal con solo estrógeno o anticonceptivo: Tomar estrógeno sin progesterona.
Trastornos de la tiroides o trastornos alimentarios: Condiciones que interfieren con el equilibrio hormonal normal.
Perimenopausia: Los años previos a la menopausia, cuando la ovulación se vuelve irregular y los niveles de progesterona disminuyen.
La apariencia del endometrio al microscopio proporciona información importante sobre el equilibrio hormonal, la fase del ciclo menstrual y la enfermedad. Un patólogo puede describir el endometrio como proliferativo, secretor, atrófico o hiperplásico, según lo observado.
Estos hallazgos ayudan a los médicos a comprender la causa del sangrado uterino anormal o la infertilidad y si existen cambios precancerosos o cancerosos.
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¿Se describió como proliferativo, secretor, atrófico o hiperplásico?
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