Nódulo adenomatoide de la glándula tiroides: Cómo comprender su informe patológico

por Jason Wasserman MD PhD FRCPC
13 de mayo de 2026


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Un nódulo adenomatoide es un crecimiento benigno (no canceroso) que se desarrolla en la glándula tiroides. La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en la parte frontal del cuello que produce hormonas para regular el metabolismo. Los nódulos adenomatoides son el tipo más común de nódulo tiroideo y a menudo forman parte de una afección más amplia llamada enfermedad nodular folicular , en la que la tiroides contiene uno o más nódulos.

Los nódulos adenomatoides reciben este nombre porque se asemejan a otro tumor tiroideo benigno llamado adenoma folicular . Sin embargo, se diferencian del adenoma folicular en aspectos importantes que se describen más adelante en este artículo. Los nódulos adenomatoides pueden aparecer a cualquier edad, pero son más frecuentes en mujeres que en hombres y su frecuencia aumenta con la edad.

¿Cuáles son los síntomas de un nódulo adenomatoide?

La mayoría de las personas con nódulos adenomatoides no presentan síntomas perceptibles, especialmente si los nódulos son pequeños. Los nódulos pequeños suelen descubrirse de forma casual durante pruebas de imagen o exámenes médicos de rutina.

Los nódulos de mayor tamaño pueden causar síntomas al presionar las estructuras del cuello. Estos síntomas pueden incluir:

  • Un bulto o hinchazón visible en la parte delantera del cuello.
  • Dificultad para tragar, especialmente alimentos sólidos.
  • Malestar o sensación de presión en el cuello.
  • Dificultad para respirar, especialmente al estar acostado o al hacer ejercicio.

La función tiroidea generalmente se mantiene normal en presencia de nódulos adenomatoides, pero en algunos casos, los niveles de hormona tiroidea pueden ser demasiado altos (hipertiroidismo) o demasiado bajos (hipotiroidismo). Cuando esto ocurre, pueden aparecer síntomas adicionales como fatiga, cambios de peso, ansiedad o alteraciones del ritmo cardíaco.

¿Qué causa un nódulo adenomatoide?

La causa exacta de los nódulos adenomatoides no se comprende completamente, pero varios factores parecen influir:

  • Influencias hormonales. La estimulación prolongada de la tiroides por la hormona estimulante de la tiroides (TSH) y los cambios en otras hormonas pueden favorecer que ciertas áreas de la tiroides crezcan más de lo normal.
  • Deficiencia de yodo. El yodo es necesario para la producción de la hormona tiroidea. Cuando hay escasez de yodo, la tiroides puede agrandarse y formar nódulos en un intento por producir más hormona.
  • Factores genéticos Los antecedentes familiares de nódulos tiroideos o bocio aumentan la probabilidad de desarrollar nódulos tiroideos o bocio.

Se cree que estos factores estimulan el crecimiento de la tiroides en áreas específicas, formando nódulos. Este crecimiento suele ser un intento de la glándula por mantener un suministro normal de hormona tiroidea.

¿Cómo se diagnostica un nódulo adenomatoide?

El diagnóstico suele comenzar cuando se palpa un nódulo tiroideo durante un examen físico del cuello o se observa en una prueba de imagen realizada por otro motivo. Posteriormente, se utiliza una ecografía tiroidea para evaluar el tamaño, la cantidad y el aspecto de los nódulos. La ecografía por sí sola no permite diagnosticar el cáncer, pero ayuda a identificar los nódulos que pueden requerir una evaluación más exhaustiva. Si un nódulo presenta características ecográficas preocupantes o es grande, se puede realizar una biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF) . En este procedimiento, se utiliza una aguja fina para extraer una pequeña muestra de células del nódulo para su examen microscópico. Un nódulo adenomatoide suele tener un aspecto benigno en este examen. Si los resultados de la biopsia no son concluyentes o si el nódulo es grande, se puede recomendar la cirugía para extirpar parcial o totalmente la tiroides para un examen completo. También se suelen realizar análisis de sangre para comprobar los niveles de hormonas tiroideas y confirmar que la tiroides funciona con normalidad.

¿Cómo se ve un nódulo adenomatoide bajo el microscopio?

Al microscopio, un nódulo adenomatoide se presenta como un crecimiento redondeado bastante bien definido, diferenciándose del tejido tiroideo normal circundante. A menudo, una cápsula parcial (una fina capa de tejido fibroso) rodea parte del nódulo, pero a diferencia de un tumor verdadero, no es completa, y el nódulo se confunde con el tejido tiroideo circundante en algunas zonas.

Dentro del nódulo, se observa un aumento en el número de células foliculares (las células que normalmente producen la hormona tiroidea). Estas células forman folículos agrandados, conocidos como macrofolículos, que contienen abundante coloide: la sustancia espesa y gelatinosa que la tiroides utiliza para almacenar la hormona. Con el tiempo, los nódulos adenomatoides también suelen presentar cambios degenerativos, como fibrosis (tejido cicatricial), formación de quistes (espacios llenos de líquido), pequeñas áreas de sangrado, calcificaciones y acumulaciones de células inmunitarias. Estos hallazgos son comunes en los nódulos tiroideos benignos de larga evolución y no son signos de cáncer.

¿En qué se diferencia un nódulo adenomatoide de un adenoma folicular?

Los nódulos adenomatoides pueden tener un aspecto similar al de los adenomas foliculares bajo el microscopio, pero son afecciones diferentes:

  • Adenoma folicular. Un tumor benigno completamente encapsulado que no se mimetiza con el tejido tiroideo circundante. Es un crecimiento único y bien definido.
  • Nódulo adenomatoide. Un crecimiento benigno que no posee una cápsula completa y se mimetiza con el tejido tiroideo circundante. A menudo forma parte de un patrón más amplio de enfermedad nodular en la glándula, en lugar de ser un tumor aislado.

En ocasiones, distinguir entre ambas afecciones puede resultar difícil con una pequeña muestra de biopsia, razón por la cual a veces es necesaria la cirugía para llegar a un diagnóstico definitivo.

¿Puede un nódulo adenomatoide volverse canceroso?

Los nódulos adenomatoides son benignos y casi nunca se vuelven cancerosos. Sin embargo, una tiroides con nódulos adenomatoides también puede desarrollar cáncer, al igual que cualquier otra tiroides. Si un nódulo crece rápidamente, se siente firme o fijo, presenta un aspecto sospechoso en la ecografía o muestra características inusuales al microscopio, se pueden recomendar pruebas adicionales o cirugía para descartar cáncer.

¿Qué pasa después del diagnóstico?

La mayoría de los nódulos adenomatoides no requieren tratamiento y el pronóstico es excelente. La mayoría de los nódulos permanecen benignos y estables con el tiempo. Los posibles enfoques incluyen:

  • Observación. El enfoque más común cuando el nódulo es pequeño, la tiroides funciona con normalidad y no presenta características sospechosas. El seguimiento suele incluir exámenes físicos periódicos y, si se recomienda, una ecografía para comprobar si hay cambios en el tamaño o la apariencia.
  • Medicamentos con hormona tiroidea. Si los análisis de sangre muestran hipotiroidismo, se puede recetar levotiroxina (una forma sintética de la hormona tiroidea). La terapia de supresión de la hormona tiroidea, específicamente dirigida a reducir el tamaño de los nódulos, se utilizaba en el pasado, pero rara vez se recomienda en la actualidad.
  • Tratamiento para el hipertiroidismo. Si un nódulo produce demasiada hormona tiroidea, las opciones incluyen medicamentos antitiroideos, yodo radiactivo o cirugía.
  • Cirugía. Se puede considerar la cirugía si el nódulo es lo suficientemente grande como para causar dificultad para tragar o respirar, si existe preocupación por la posibilidad de cáncer o si los resultados de la biopsia no son concluyentes.

Cualquier síntoma nuevo, el crecimiento rápido de un nódulo o un cambio en la voz deben motivar una evaluación médica.

Preguntas para hacerle a su médico

  • ¿Tengo un solo nódulo adenomatoide o varios?
  • ¿Son normales mis niveles de hormona tiroidea?
  • ¿Necesito tratamiento o me basta con el seguimiento?
  • ¿Con qué frecuencia debo someterme a controles de tiroides mediante exploración física, análisis de sangre o ecografía?
  • ¿Hay algún aspecto de mi informe que suscite preocupación por la posibilidad de cáncer?
  • ¿Deberían mis familiares hacerse un examen de tiroides?

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